viernes, 15 de septiembre de 2017

# ESE ESPEJO QUE NO TE RECONOCE #




# ESE ESPEJO QUE NO TE RECONOCE #

¿Dónde viste tu última 
imagen verdadera,
el reflejo perfecto de tus
estigmas y destellos?
Estás adulterado,
sorbes restos de vos y vomitas 
una miserable belleza 
predecible en la pantalla,
la pantalla que es cuadro 
nuevo de tu vida
cada día a cada hora.
¿Dónde estás ahora?, ¿allá o acá?,
¿para vos o para quién?
No hay relato porque estás
medido y calculado,
juguete de algoritmos y estadísticas.
Te delatás solo. 
Una foto no dice nada 
si se repite una y otra vez
(hasta se nota que la sonrisa se te
cae por el borde del encuadre).
Perdés el misterio.
Bajo efigies del instante 
perseguís la aprobación general
para amarte más y más;
y así ser amado.
Eso que brilla en tu rostro 
no sale de tus ojos,
sino de un flash que te empalidece
y te deja como a un muerto
con una máscara de purpurina,
dado por vencido, estático
y por siempre perdido
en ese espejo que no te reconoce.

domingo, 27 de agosto de 2017

# SANTIAGO PREGUNTA #



# SANTIAGO PREGUNTA #

¿Dónde estoy?,
¿quién me sacó del mundo?, 
¿esto que lloro es sangre?, 
¿será que tarde o temprano
alguien nos puede venir a
buscar así sin más?
La gente pregunta por mi
y no puedo contestar.
Me late fuerte en el oído
la carcajada burlona 
de la democracia.
¿Dónde estoy?,
¿dónde están los demás?,
Soy un rumor que el aire quiere
arrastrar a las fauces del olvido,
no estoy 
ni vivo
ni muerto.

No me encuentro en ningún lado,
no se donde estoy,
Nadie sabe o eso dicen.
Yo se que ellos si.
Ellos siempre saben, 
siempre.
Acá no hay remate ni moraleja, 
Me gustaría que me digan
donde estoy. Nada más.

¿Dónde estoy?

lunes, 21 de agosto de 2017

# UN CIUDADANO #




# UN CIUDADANO #

Una melodía oscura
nieva en tus oídos
como dios del día
y te habla de ese amor
que no podés escribir
desde aquel día obtuso
en el que el sentir
ardió desde adentro,
Pero claro, resurge,
si vos sabrás de lo que hablo.
Noches que no te alcanzan para descansar;
siempre hay un cordel horca,
una tuerca que gira en falso
y un poema que no llena el vaso.
Palabras por piedras,
tu bala grita tinta y
se muere al saber que es limosna,
un eco que retumba en la nada,
un insomnio que no sueña mundo.
Bebés un trago de mares de anestesia
cuando no querés pensar en todo,
ese todo donde sos miserable.
Cuando no querés estar,
algo siempre te encuentra
y te coloca en el piso
pedregoso del presente,
ahí donde un latido es
lo mismo que una bocina,
donde los números
llevan nombre y apellido
y tienen poco para enseñarle
al espejo porque son
cegados con el flash
que los retrata espléndidos,
tan falsamente lejos,
lejos de la muerte.
Sino no te entienden
es porque vos tampoco,
te reís del peor dolor
para naturalizar la decandencia,
para que sea diafána y endeble
esa cosa que es capaz
de secar un alma.
Estás hablando de vos,
te estás viendo desde afuera,
una torpe biografía
ahogada en el contexto,
un puñado de polvo
que se desliza entre los dedos
y se pierde sin hacer mella
en la estructura de todo
lo que hay que ser y hacer
para ser felizmente
un ciudadano.

miércoles, 16 de agosto de 2017

# CON SUS MIL Y UN FORMAS #




# CON SUS MIL Y UN FORMAS #

Soñé que escribía y en alguna instancia
del viaje algo tenía sentido
y luego no, y viceversa.
No habían hechos sucesivos
ni temporalidad coherente.
Una bomba explotaba en la garganta
de un niño que clamaba piedad
en un idioma desconocido pero entendible.
Yo escribía, la tinta era roja sangre,
la lapicera era un cincel hecho de huesos.
Me manchaba los dedos, traspasaba la piel.
Un agujero negro engullía al sol lentamente,
se oían carcajadas grotescas,
un cuervo tocaba el tambor a modo ritual,
iba al compás del latido de mi corazón.
Había una procesión de extraños seres
sin rostro que me arrastraban,
¿a dónde íbamos? No había camino,
sólo rumores de viento que sonaban
como el vaiven de una puerta oxidada.
Las estrellas eran ojos centinelas
que medían metódicamente cada suspiro
nacido del nido del pensamiento.
Una luciérnaga permanecía a oscuras,
no quería emitir luz, temía que le quitaran
lo poco que le daba razón.
Yo tomaba nota, el entorno era volátil,
podía sentir que estaba allí
y después no, crujía mi semblante borrosa.
¿Era todo aquello un amalgama de sueños?
¿Era yo parte del sueño de alguien más?
¿Alguien soñaba que yo soñaba que escribía
el sueño de otros soñadores?
Todos debemos soñar y ser
parte de otro lugar, quizás algún día
podamos recordar con claridad,
abrazados al albor del despertar,
todo lo que el ensueño nos quiso contar.
Quizás, este relato inconsciente,
nos revele pistas o alertas
que nos hagan las veces
de salvataje, llave o mapa
para darle la vuelta
a esa porción de realidad
que nos mantiene apuntalados
en el subsuelo de la angustia
que ronda danzante y furtiva
con sus mil y un formas.

jueves, 13 de julio de 2017

# EXTREMISTA #



# EXTREMISTA #

Buscaba la verdad por sus propias manos, quería sentir al fin que los hechos eran verdaderos, quería estar tranquilo, en la cúspide de un mundo real, entrar en lo profundo de la psique colectiva y desmenuzar cada hecho de forma categórica y concisa. Pensaba que creer en la historia forjaría la base pétrea para construir un futuro menos caótico, menos sangrante, menos triste. Pero veía que las hojas de los diarios eran finas guillotinas, que la televisión era un portal hacia la nada popular, que internet era una vorágine de banalidad y entretenimiento que al instante desaparecía y cambiaba. Moda y desvío de opinión, agua para el molino político de turno, muertes para todas las edades, coacción con convicción, humor medido y liviano, miradas que mienten lo que ven, sentidos que prefieren abstraerse en humo y alquimia, vidas bastante ocupadas en llegar a mañana con el tiempo de sueño necesario, cerebros funcionales y permeables, policía y más policía. Buscaba la verdad, ni dios la daba en sus bendiciones ficticias. Buscaba la verdad, el amor nunca le era suficiente. Buscaba la verdad, un arma temblaba en el fondo del cajón. Buscaba la verdad,  y pensaba en su cuerpo tendido en el suelo manchando la moqueta con charcos hondos de sangre. Buscaba la verdad dentro del rincón más oscuro de su sombra. Buscaba la verdad en la irreverente mueca de la muerte. Buscaba la verdad, el acero creaba un surco ardiente al penetrar su sien. Buscada la verdad, cruzó la última línea, regaló al aire solitario su aliento final, jugó su vida en una apuesta sin retorno para darse cuenta,
después de todo,
que no había tal cosa.

viernes, 19 de mayo de 2017

# ... #


.


# ... # 

Le llamarán miedo a tus dudas,
no hay noches sin fuego,
no hay voz sin relámpago.
Si te ven solo,
te asociarán con la oscuridad.
Cuando alguien canta una
canción que se le quedó
entreverada en la memoria,
¿cómo iba a estar
alguna vez
solo?
¿Sos feliz?,
¿qué clase de pregunta es esa?
Aunque a veces es necesaria
la simpleza de forma y concepto,
me descarno por romper
las bases de toda certeza,
anulo lo definitivo
de una cuestión trascendental.
Andá al psicólogo si un martes
de madrugada estás borracho
en las cuatro paredes de tu mente,
como si todo fuera así de sencillo,
como si supieras vos,
(o alguien),
algo de la cordura.
Y dale, hay que salir adelante,
si yo pude, vos también,
¿pensás que eso te hace mejor?
Las calles se pueden cruzar
en diagonal, enterate.
Le llamarán duda a tus miedos,

No todo lo que querés explicar

tiene

nombre

ni

forma

ni

sentido.

domingo, 16 de abril de 2017

# UN MOSQUITO EN EL CORAZÓN #



# UN MOSQUITO EN EL CORAZÓN #

Tuve un sueño, quizás era de bar
o de algún lugar donde el ruido sucumbe,
tengo claro el final, mas no el desarrollo.
Supongo que había botellas
y gente bebiéndoselas como si fuera
ese ayer del sueño, el último día.
Antes recuerdo, que,
en otro capítulo de la noche dormida,
me
perseguían.
Julio López desaparecía otra vez,
con su rostro enclaustrado en el terror.
El teniente Maguire le apuntaba con
muerte al periodista Rafael Calviño
y
a
mi
me
perseguían,
teniendo yo,
la menor importancia.
Tal vez daba igual quien corría,
tal vez todos huimos de una persecución
desde el mundo palpable hasta el etéreo.
Me despierto sobresaltado, vuelvo a dormir,
regreso al bar, lo supongo ajado y
tierno en su penumbra,
estoy yo, bebiendo y rememorando
el sueño donde me perseguían,
donde todos somos perseguidos,
donde corremos y corremos
y finalmente nos atrapan
y siento que tengo
un mosquito en el corazón.